viernes, 29 de noviembre de 2013

Escuela pensamiento normativista

La escuela del pensamiento normativista se basa en una concepción teleologica, donde los conceptos de ética y bienestar, relacionados con la determinación de objetivos, necesidades del usuario o interpretación de la información contable, toman un papel relevante. En esta corriente de pensamiento, la elaboración de la teorías se construye sobre la base de una investigación a priori y para la búsqueda de la “verdad” establece juicios de valor en la determinación de los postulados básicos contables o hipótesis instrumentales (premisas normativas), que constituyen el soporte básico contable. Mas, por otro lado, teniendo presenta que la contabilidad, normativamente hablando, tiene un carácter teleologico, es decir, que responde a fines perseguidos por modelos específicos, no se puede hablar de axiomatización integral, sino mas bien de semiaxomatizacion, al tratarse de un campo de conocimientos con diferentes propósitos que están en función del objetivo especifico perseguido.

 Por consiguiente, la polémica se centra en el mero hecho de discutir sobre el significado de las proposiciones contables como: “proporciones a priori” o bien “preposiciones a priori”; en otras palabras, deductivismo o inductivismo. Es decir, si los principios contables proceden de la observación o bien, por el contrario, se basan en juicios de valor o criterios subjetivos. No obstante, es necesario poner de manifiesto que durante muchos años no solo los contables de esta escuela, sino además otros estamentos relacionados con el ámbito contable, han puesto énfasis en el concepto de “imagen fiel”, no llegándose a definir en ninguna ocasión de una manera rigurosa y aceptándolo como una norma ética no sujeta a prueba y discusión.

 La cuestión básica es la dificultad de expresar y aplicar este concepto que por naturaleza encierra juicios de valor, y de ahí en esta ambigüedad se haya aplicado en el ámbito contable de diversas maneras, y cualquiera que sea la connotación atribuida a este concepto ha sido de gran peso dentro del pensamiento contable normativo hasta nuestros tiempos. Desde esta perspectiva se puede ubicar la contabilidad ética dentro del normativismo absoluto, donde los juicios de valor se incorporan a los objetivos con carácter eminentemente ético.

De ahí que a este modo de pensamiento normativo con un criterio amplio se denomine contabilidad socio – científica del bienestar, normativismo sociológico, entre otros calificativos. En términos generales, se considera que la maximización de los beneficios en la utilización de los recursos era importante para la sociedad y el papel de la contabilidad era suministrar esa información para satisfacer tanto las necesidades individuales de los usuarios como las sociales.

Por todo ello, se considera la utilización de los valores sociales como el primer paso para formular las medidas y normas relativas a la determinación de los objetivos contables, sobre la base de ciertos juicios de valor como pueden ser: los trabajadores y consumidores, medio ambiente, cooperación internacional, etc., sin formular normas especificas detalladas por los general. Así pues, en la evolución del pensamiento contable surge, a finales de los años cincuenta y principalmente en la década de los sesenta, un nuevo medo de pensamiento contable normativo que oriente el contenido de los estados financieros a satisfacer las necesidades de los diversos colectivos de usuarios interesados en dicha información, asumiendo que es un instrumento idóneo para la toma de decisiones, teniendo un gran peso en la investigación contable de los últimos años.

Para este colectivo de usuarios de lo que se trata es de ver como se ha dado respuesta a una serie de cuestiones relativas a ¿Quiénes son los usuarios?, ¿Cómo se determinan sus necesidades?, ¿Cómo se pueden satisfacer esas necesidades?, ¿Se puede influir en su comportamiento de una manera racional?, etc. Las respuestas a estas interrogantes han ido evolucionando con el tiempo. El concepto de usuario ha experimentado una progresiva ampliación a lo largo de los años, si bien, desde una perceptiva contable, esta cuestión ha sido diferente según el tipo de usuarios de que se trate. Así pues, para los usuarios internos (dirección, gerencia, etc.) que disponen de un grado de información tanto contable como de otro tipo, es diferente a la de los usuarios externos (inversores, acreedores, etc.) que solo disponen de la información suministrada en los estados financieros. Es necesario poner en manifiesto, en un criterio amplio, que a los usuarios no les interesa la contabilidad en si, sino mas bien ciertos fenómenos económicos.

La contabilidad con las limitaciones consabidas debe representar estos fenómenos de la manera mas fiel posible, es decir, debe suministrar los diversos sistemas de información a la luz de un marco teórico contable valido. Desde esta óptica, por lo que respecta a los usuarios internos, se ha producido un gran progreso de los sistemas de información y fundamentalmente en la construcción de los modelos de decisión en la contabilidad durante las ultimas décadas mientras en el contexto de los usuarios externos la realidad no ha sido otra. En este ultimo ámbito de los usuarios externos, la validez y significado de la información contable han sido polémicos y por consiguiente debatidos pudiendo en ello encontrar diversas causas, como la gran heterogeneidad de las necesidades y por consiguiente los intereses específicos para cada uno de ellos, la propia existencia de intereses contrapuestos entre los usuarios, etc. Es por ello que ha sido necesario establecer subdivisiones y elaborar sistemas de información contables a la medida de los usuarios individuales sobre la base de diferentes tipos de estados financieros en función de las diversas necesidades demandadas por los usuarios originándose, pues un incremento en la cantidad y calidad de la información contable.

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